
Cada vez más griegos se quitan la vida por las penurias económicas
Por Julia Kane
Un jubilado griego se ahorcó en un parque público. Una nota hallada en su bolsillo prueba que es la última de una larga lista de suicidios debido a la crisis económica que atraviesa el país.
“Grecia será borrada del mapa. A menos que aparezca un político de la talla de Thatcher, que sea capaz de poner a nuestro país en orden”, expresó.
El hombre, padre de dos hijos, había gestionado su propia tienda, que tuvo que cerrar ante las condiciones económicas adversas.
Electricista de profesión, Alexandros trabajó en varias empresas pero apenas pudo ahorrar algo. Sus vecinos lo vieron por última vez vivo sentado en un banco del mismo parque este martes.
El suicidio ya es un clásico
La semana pasada, un músico de 60 años y su madre murieron tras arrojarse por la ventana de su casa. Dos días antes un hombre se suicidó en el centro de Atenas cortándose las venas en una plaza muy concurrida. En abril, un estudiante, un profesor y un sacerdote también se quitaron la vida en la capital.
Sin embargo, fue la muerte del farmacéutico Dimitris Christoulas, que se pegó un tiro en la cabeza en una céntrica plaza de Atenas, la que puso más de relieve la difícil situación por la que pasan los griegos en medio de una austeridad salvaje.
Durante los últimos meses, los medios griegos informan de suicidios casi a diario, un hecho sorprendente en un país que solía tener una de las más bajas tasas de suicidio en el mundo.





