Discriminación, reconocida patología

May 18, 2012 / by / 0 Comment

Por Ornella Schiappacasse

La discriminación y defensa de derechos son un tema en boga dentro de los medios de comunicación, colegios y universidades. La semana pasada Pablo Simonetti, el actual director de la fundación Iguales realizó una charla en mi universidad llamada “La tolerancia frente a la diversidad sexual”. El evento tuvo una alta convocatoria, mientras el día anterior la cámara de diputados aprobaba la Ley Antidiscriminación. El escritor habló del impacto social de la ley y lo que faltaba. Este es un tema a parte, claro, es algo bueno y yo quiero destacar lo malo.

Que sucedan cosas trágicas siempre ha ayudado a que las personas se den cuenta de que hay temas que deben tratarse, lo que llega a ser increíble. En este país, siempre han tenido que pasar cosas malas para que el gobierno se preocupe de sus ciudadanos. Es ridículo que se haga un escrito como crítica hacia este tema, porque es algo muy evidente, pero a veces es bueno recordar lo mal que están funcionando las cosas por aquí y por allá para que algo cambie, aunque sea un poco, o por lo menos para que alguien diga: “Oh si, yo también pienso eso, voy a dejar un comentario aclarando mi postura” o “Ay, mira las cosas que dice esta mina”.

La idea se me ocurrió a partir de lo que no me parece, pero me gustaría causar buenas opiniones al respecto, y quizá molestar un poco a otros.

Hay gente que dice preocuparse de las personas homosexuales, que lloró con el asesinato de Zamudio, que habla de derechos humanos  pero que a la vez declara que no compartiría en un espacio de cuatro paredes con una persona perteneciente a uno de los tipos de minorías sexuales.

No es anormal escuchar comentarios que desacreditan a personas pertenecientes a las minorías sexuales a pesar de que estamos en el 2012. Hago alusión al año en el que estamos porque supuestamente deberíamos haber evolucionado como sociedad. Para mi, la discriminación sexual o a veces, homofobia, es algo retrógrada que en esta época ya no debería existir.

Me molesta que la gente tome posturas tan notoriamente cínicas con respeto a estos temas referentes a la discriminación, sea por preferencia sexual, forma de vida o si modifica su cuerpo. Lo bueno, es que a medida va pasando el tiempo, estas personas discriminadoras y sin respeto, serán cada día más ridiculizada por la gente. Al menos eso es lo que está pasando ahora ¿Se han fijado que la gente está cada vez más defensora de los derechos humanos? Me encanta.

Ahora, también existen instituciones que históricamente han censurado y atorado la evolución psicológica, intelectual y/o mental de la sociedad, y por ende la convivencia, tolerancia y bienestar; En este sentido, hablo de las instituciones religiosas y los seguidores esclavizados a sus dogma.

Ciertamente se puede plantear que el fundamentalismo religioso está estrechamente ligado a la globalización, aunque no de una manera positiva. Dentro del texto es continuamente nombrado el movimiento progresista y la aprobación de la diversidad por parte de las sociedades.

Al imponerse la globalización, el fundamentalismo se ve amenazado ya que los grupos sociales al rededor del mundo, están informándose más, lo que obviamente, es malo para cualquiera estructura de control mental como son las religiones de hoy en día en general.

La información rompe límites a nivel de pensamiento social y crea opinión. Una palabra muy temida por quienes buscan imponer reglas y suprimir derechos.

La globalización conlleva al intercambio de información, conocimiento, experiencias, por lo tanto, la gente se comunica y se vuelve más empática con respecto a la situación del otro. Gracias a la globalización y las comunicaciones, es posible que ya no solo los grupos activistas en pro de los derechos humanos con relación a la diversidad se comuniquen, intercambien información y den su opinión, sino que también el campo se ha abierto para personas que no participan abiertamente de este tipo de actividades, a dar su opinión, apoyo o rechazo a las distintas decisiones y acciones que toman estos activistas.

La posibilidad de que la gente juzgue las cosas según sus propios criterios, no es beneficiosa para los fundamentalismos religiosos, los que están en contra de cualquier “desorden” de masas, que actúe contra lo que ellos han avanzado a nivel de discriminación. Un ejemplo de esto podría ser la constante vinculación con el diablo a ciertas tendencias de la cultura actual o la libertad que poseen algunos -todos- para llamar a los homosexuales como enfermos o fallas genealógicas.

El fundamentalismo está relacionado con la globalización ya que si la gente piensa, aprueba y rechaza propuestas, mientras, crea sus propias posturas y opiniones, la religión pierde el campo que ha abarcado durante años de represión, ya que la gente comprende la injusticia de sus tratos o conoce otras perspectivas por parte de la difusión de los derechos humanos.

Por Ornella Schiappacasse

Diario El Muro


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