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El Gran Año

May 28, 2012 / by / 0 Comment

Por Hector Sepp

Astrología y Cosmobiología, Londres U.K.

Estamos presenciando un tiempo en que un número creciente de personas está siendo consciente de que estamos en un momento crucial de la humanidad. Más allá de las diferentes interpretaciones, la conciencia colectiva está percibiendo estas ideas de que estamos viviendo un tiempo crítico de cambio y de que se avecina algo importante, trascendental y probablemente insospechado en sus alcances.

Mientras algunos difunden la alarma del fin del mundo así como eventos catastróficos, otros intentamos aclarar que se trata más bien del final de un ciclo cósmico, el que da paso a un nuevo comienzo.

Una de las ideas recurrentes es que estamos entrando en una nueva era, la era de Acuario. Se ha especulado mucho al respecto, pero siendo éste un signo astrológico correspondería a la Astrología dar una explicación coherente.

Desde tiempos inmemoriales, la ciencia astrológica se ha ocupado de calcular e interpretar la relación de los astros con la naturaleza y con la experiencia humana. Es un hecho por todos conocido que la vida transcurre de acuerdo a ciclos, tales como el día y la noche, las fases lunares o las estaciones del año. Pero hay también otros ciclos mayores, desconocidos por la mayoría, seguramente porque sus períodos tienen una mayor extensión en el tiempo y por tanto no se perciben tan directamente.

Se intentará explicar brevemente los fundamentos de uno de estos ciclos mayores, el que determina y explica los fenómenos y procesos de todo tipo que estamos viviendo en la actualidad.

BASES ASTRONÓMICAS Y ASTROLOGICAS

El movimiento de la Tierra alrededor del Sol es percibido desde nuestro planeta como el aparente curso del Sol en el cielo, a través de un ciclo que llamamos año.

La división civil del año en 12 meses se deriva de la división de este recorrido solar en 12 secciones, los signos del Zodíaco.

Al Zodíaco se le llama en rigor Zodíaco tropical ( del griego tropos, movimiento ), para diferenciarlo de otro Zodíaco mayor llamdo Sideral, el que está formado por grupos de estrellas, las constelaciones, 12 de las cuales son también denominadas con os nombres de los signos.

Ahora bien, el Zodíaco tropical, que es el generalmente conocido y en el que vemos al Sol y su sistema planetario, se desplaza en el cielo, teniendo como trasfondo el Zodíaco Sideral de las constelaciones. De un modo simple podemos visualizar este fenómeno como un círculo recorriendo el interior de otro círculo mayor que lo contiene.

Este desplazamiento tiene lugar de acuerdo a un ciclo que dura aproximadamente 26.000 años

Este es el llamado Gran Año. Este Gran Año también se divide en meses, cada uno de los cuales dura aproximadamente 2.000 años .

Estamos hablando de un ciclo tan real y tan determinante para la vida del ser humano como lo son los ciclos menores y cuya influencia es más fácilmente observable.

Cada uno de los Meses de este Gran Año corresponde a una Era de tiempo.

En los últimos 2000 años hemos estado viviendo la Era de Piscis. El recorrido del Zodíaco tropical a través del gigantesco Zodíaco sideral está en un punto en que esta era pisceana está llegando a su fin, para dar paso a una nueva era, la de Acuario.

Ya que estamos hablando de períodos de grandes dimensiones, los cambios de signo no ocurren obviamente de un día para otro, ni siquiera de un año para otro, siendo ésta la probable razón por la que se han dado diversas fechas para este cambio, incluyendo aquellas que provienen del estudio de otros ciclos, como los de las civilizaciones hindú y maya.

Podemos decir que estamos en pleno período de transición entre una Era y la siguiente.

En una nota posterior se podrá hablar sobre las características propias de estas Eras y lo que podemos esperar en consecuencia. Por el momento digamos que cada una se refleja en el llamado ” espíritu de los tiempos.”

Claramente el espíritu de la era que termina está aún presente en la actual civilización, aún cuando envejecido y en muchos sentidos decadente y corrupto. Las instituciones y moldes sociales, políticos, económicos, culturales y religiosos están en una crisis que es el preámbulo de su inminente colapso.

UNA NUEVA CONCIENCIA

La civilización que hemos creado nos ha llevado a que nuestras metas y propósitos, así como las actividades y exigencias que surgen de ellas, nos mantengan en un estado de conciencia en que el sentido de identidad en la mayoría de las personas está asociado casi exclusivamente a los roles sociales y en los que predomina un sentido materialista de la vida. La conciencia de pertenecer a un orden cósmico no pasa de ser una figura poética o en el mejor de los casos un anhelo espiritual.

Sin embargo, así como nuestras células forman órganos y nosotros como seres humanos formamos parte de un planeta que gira alrededor del Sol, el Sistema Solar junto a otros sistemas solares gira en torno al centro de la Galaxia. Nuestra identidad individual por lo tanto es de naturaleza cósmica, siendo cada individuo algo así como un átomo de estos organismos mayores.

De acuerdo a todo esto, el cambio que esperamos tiene que ver con el despertar a esta realidad, en que un nuevo orden de cosas y sorprendentes hechos por venir nos harán recordar nuestra verdadera identidad en toda su dimensión.

Lo que va a producirse es una alineación de nuestro Sistema Solar con el centro de la Galaxia, lo que traerá consigo la transmisión de una gran cantidad de energía. Este es un fenómeno propio del cambio de Era.

Diversas profecías usan alegorías para este evento, como la venida de una divinidad y el triunfo de la luz sobre la oscuridad. Cabe señalar que para ciertas comunidades cristianas y pre- cristianas Cristo es un símbolo solar que representa el retorno de la luz en el solsticio, luego de la oscuridad del invierno. El próximo alineamiento con el centro galáctico es un fenómeno análogo, esta vez de dimensiones siderales.

Ante este momento trascendental para la humanidad no somos espectadores pasivos. Por el contrario, somos actores decisivos de lo que seamos capaces de crear a partir de lo que cada uno desea para el cuidado y bienestar del planeta, de los demás y de sí mismo.

Por Hector Sepp

Diario El Muro


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