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El Prado, el espectador como obra

November 08, 2011 / by / 0 Comment

Años atrás, Giacometti escribía: “Hubo un tiempo que cuando visitaba el Louvre, los cuadros me daban siempre una impresión de lo sublime. Ahora, voy a Louvre y no puedo hacer otra cosa que observar a la gente que mira las obras de arte. Lo sublime para mi, ahora, reside en las caras de aquellos que miran”.

Infinitos son los motivos que nos hacen visitar un museo, variados son los caminos que nos llevan hacia estas casas de arte, como así de variados son los países y localidades desde donde viajamos para llegar a ellas.

Los museos y/o galerías de arte contemplan una historia del porque están ahí, y algunas una historia de lo que fueron antes de convertirse en un lugar contenedor de arte, es decir, ya son un espacio con una carga de contenido y aparte facultados para denominar académicamente lo que es una obra de arte.

Al reconocer, aunque sea vagamente lo solemne que resulta un lugar nutrido de imágenes y volúmenes entendidos como máximas estéticas, sabemos que nos encontraremos en su interior con algo interesante y quizás nocivo, del cual registraremos libremente fragmentos y detalles que nuestro placer nos dictamine.

En este punto es donde Francesco Jodice se detiene para reflexionar: Si los espectadores provocan un registro constante de las obras de un museo, por qué no registrar quienes son los que día a día visitan el museo y consiguen la experiencia visceral al enfrentarse con cada obra de arte.

Jodice, ocupa la emotividad, la placidez, la expectación y todos los fenómenos nacidos en el espectador al vivir la experiencia museo, y siendo más puntual, la experiencia de visitar el Museo del Prado. Aquel suceso que deseas relatar a una audiencia diversa, que difícilmente logras que dimensionen lo que es el estar ahí, Jodice lo sabe y de una forma sublime convierte en obra a quien esta absorbiendo la obra.

Claramente el espectador al conocer cuál es el proyecto que ha hecho rodar este artista italiano, siente correspondencia al saber que el artista entiende lo irreproducible que es el estar ahí, y además reconoce el ser parte de la obra.

Jodice, genera de alguna forma una acción centrípeta con el Prado, pues sin salir del mismo museo produce su obra, cada parte de esta obra (el espectador en sí) tiene una vida y realidad anexa al museo, que trae consigo, desde su apariencia hasta su comportamiento, la que el artista combina y construye una obra única y trasparente.

Si Jodice comprende lo irreproducible que es para el espectador la experiencia de estar en el museo, la pregunta que El Prado se hace: ¿Quiénes son los hombres y las mujeres que se han enfrentado a las obras de Velázquez y de Ribera, de Goya y de El Greco al principio del siglo XXI?

El Prado, de Francesco Jodice trata de:

Este video retrata a múltiples personas, llegadas de diferentes partes del mundo, que están sumergidas en la experiencia de conocer el Museo del Prado.

Esta película retrata la experiencia en vivo de estos espectadores.

 

Acá un video que resume el proyecto

 

Por qué rescatar esta obra, y exponerla antes de las clásicas y famosas, es simple, Jodice puede reconocer lo impresionante que es caminar en un museo como este.

Para más info, revisa la página oficial del Museo del Prado

 

Por César González Vivanco

Diario El Muro

 


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