
HAARP
Un tema que ya da vueltas por diferentes círculos sociales es el HAARP. Algunos lo conocen o tienen alguna vaga idea de qué es. Pero exactamente esa es la pregunta que muchos se hacen.
Por Héctor Maturana
El Proyecto de Investigación de la Aurora Activa de Alta Frecuencia, HAARP, por sus siglas en inglés (High Frequency Advanced Auroral Research Project), es un programa desarrollado por la Marina y Fuerza Aérea de Estados Unidos, desde antes de los años ‘70. Como lo define su sitio web, es un “esfuerzo científico dirigido a estudiar las propiedades y el comportamiento de la ionosfera, con particular énfasis en ser capaz de entenderlo y utilizarlo para mejorar las comunicaciones y los sistemas de vigilancia, tanto para fines civiles y de defensa”.
Pero en la práctica, ¿cómo se realiza ese estudio y entendimiento? La ionosfera es una de las capas de la atmósfera que envuelve al planeta y se encuentra sobre los 300 kilómetros de altura. Su principal característica es que concentra las mayores concentraciones eléctricas de la Tierra. Para conocer su funcionamiento, en Alaska se construyó el centro del que hablamos. Ciento ochenta antenas y varios generadores le dan forma a HAARP.
¿Cómo funciona?
En palabras simples, lo que hace HAARP es enviar una concentración de señales de señales radio de alta frecuencia hacia la ionosfera, a través de sus antenas. Estas vibraciones generadas con las ondas de radio empujan o alejan de la Tierra a esta capa de la atmósfera.
Aunque los usos más simples buscan hacer rebotar los impulsos en la ionosfera para que recorran grandes distancias en la atmósfera interior y que luego penetren en la tierra para encontrar depósitos de misiles, comunicarse con submarinos sumergidos o encontrar petróleo, entre otros.
Pero al ser bombardeada por ondas de baja frecuencia, la ionósfera se calienta y cambia parte de su configuración físico-química, lo que permite controlarla.
Grandes avances ha tenido el hombre en su historia, tales como este proyecto, pero qué es lo que genera tanta controversia en la realización del programa, cuáles son los temores de algunos países.
En palabras simples, lo que hace HAARP es enviar una concentración de señales de radio de alta frecuencia hacia la ionosfera, a través de sus antenas. Estas vibraciones generadas con las ondas de radio empujan o alejan de la Tierra a esta capa de la atmósfera. Aunque los usos más simples buscan hacer rebotar los impulsos en la ionosfera para que recorran grandes distancias en la atmósfera interior y que luego penetren en la tierra para encontrar depósitos de misiles, comunicarse con submarinos sumergidos o encontrar petróleo, entre otros.Pero al ser bombardeada por ondas de baja frecuencia, la ionósfera se calienta y cambia parte de su configuración físico-química, lo que permite controlarla. Grandes avances ha tenido el hombre en su historia, tales como este proyecto, pero qué es lo que genera tanta controversia en la realización del programa, cuáles son los temores de algunos países.

“El tiempo está muy cercano, cuando tengamos la precipitación de la humedad en la atmósfera bajo completo control…” Nikola Tesla, 1900.
Leyendo a HAARP entre líneas
Una nueva corriente de investigadores-pensadores, llamados los “Conspiracionistas”, que se dedican a dilucidar los intereses de un cierto grupo de la población del orbe, para hacerse del orden mundial, ya tienen sus ojos puestos en HAARP.¿Qué lleva a estas personas a tomar dicho programa de la Defensa norteamericana y considerarlo una amenaza?Tres son los conceptos principales: Control climático, generación de terremotos y control mental.Suena descabellado, pero las bases científicas que se le atribuyen a las ideas recién mencionadas, son por lo menos para estar alerta.Al empujar a la ionosfera hacia afuera, se genera una suerte de vacío que automáticamente las otras capas intentan llenar acomodándose, por lo que las nubes también se alejan, lo que permitiría causar sequías. Y el recalentar esta parte de la atmósfera, también genera cambios en las condiciones climáticas. Permite aumentar la magnitud de las tormentas y modificar las altas presiones. Sin embrago, el punto más álgido es la capacidad que tendría HAARP de controlar el clima en los dos hemisferios al operar con su máxima capacidad, según lo confirmó su propio creador, Bernard Eastlund.Esto lo confirma además la teoría de resonancia, usada por el científico e inventor Nikola Tesla. Aplicado a esta materia, un cambio climático generado en un hemisferio, desencadenaría una alteración en el clima del otro hemisferio.
Movimiento de tierra
Nuestro planeta es un sistema, que sincroniza cada parte y funciona mediante una suerte de osmosis natural, en donde un problema en un sector, ciertamente puede afectar a una zona diferente.
Como mencionamos anteriormente, las ondas emitidas por HAARP rebotan en la ionosfera y vuelven a la tierra, viajan por su interior hasta rebotar nuevamente y entregar un resultado. Y hay que destacar que ese rebote no es al azar.
Existe un mapa de la ionosfera en donde se ve reflejado cada punto del planeta. Es decir, al lanzar las ondas a un determinado sector en la parte alta de la atmósfera, ya se sabe en que parte la Tierra caerán esas vibraciones.
Si se analiza como si fuese un piano, una tecla es el emisor, que genera las vibraciones (la cuerda del piano) y el sonido es en este caso el resultado. Para ejemplificar, podemos decir que si el sonido es un Re, significa que hay un depósito de armas y si resultó un Sol, tenemos petróleo.
¿Pero qué sucede si se hacen vibrar de una sola vez todas las cuerdas del piano?Al traducirlo a una situación tectónica, los efectos podrían ser catastróficos. Las vibraciones mueven la tierra y el envío de ondas de manera desmesurada, en la práctica si puede producir un terremoto.
Es ciencia cierta que HAARP tiene la capacidad para producir movimientos telúricos de gran magnitud, pero ¿cómo atribuirle los fenómenos que han ocurrido en este último tiempo?
Hasta ahora, el único nexo es la temporalidad. Los inicios de diversos fenómenos, incluidos terremotos, coinciden con el envío de una gran concentración de ondas de radio de alta frecuencia a la ionosfera, por parte de HAARP. ¿Cuándo? Febrero de 2010.
¿Control Mental?
Al leer u oír esto, lo mínimo que nos genera es sorpresa. Algo un poco descabellado para muchos, pero no para quienes son detractores del proyecto. Las fuentes son varias, pero nada oficial por el momento.
Así es, según plantean los llamados “Conspiracionistas”, el HAARP también tendría efectos sobre las personas y no en cualquier parte, sería directamente en el cerebro.
La frecuencia de ondas con las que trabaja el programa de Investigación de la Aurora Activa de Alta Frecuencia podrían generar efectos en el comportamiento de las masas. En ningún caso existe la posibilidad de convertirse en títeres de alguien. Pero lo que muchos aventuran es que HAARP sí sería capaz de generar una depresión colectiva.
Atando cabos
Las capacidades que tiene el HAARP, no tienen contentos a muchos. Sólo hace falta ver el documental que financió Japón, para dar a conocer el proyecto al mundo. Muchos países ven a HAARP como una amenaza y lo consideran directamente un arma.
Así también lo catalogan el científico Nick Begich y la periodista Jeanne Manning, quienes escribieron el libro “Los ángeles no tocan esta arpa” (Angels dont’n play this Haarp) y fueron claros en señalar que los efectos del funcionamiento del proyecto, podrían ser incluso mayores a los de las pruebas atómicas.
El punto en conflicto es el siguiente. HAARP es un programa de estudio y entendimiento de la ionósfera con fines comunicacionales, civiles y de defensa. Entonces por que lo operan directamente las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Por qué las principales empresas que abastecen de armamento y tecnología a las FF. AA. de Norteamérica poseen las patentes para su creación.
No por nada la Dra. Rosalie Bertell, quien trabaja desde 1970 por el cuidado del medio ambiente, ironiza en cuanto a cómo se muestra el proyecto HAARP

